Thriller producido en la
Universidad Nacional de Colombia.
“Un film nos dice, a veces, más de lo que parece decirnos en su superficie”
Antonio Costa. Saber ver el Cine. 2008. p.114.
Prólogo
Los hechos que rodearon la última elección del Rector de la Universidad Nacional de Colombia, entre marzo y junio de 2024, fueron tan intrigantes que parece hicieran parte de la trama de un thriller. Las películas de este género cinematográfico inician regularmente con un crimen (no siempre un asesinato) que, por supuesto, detona una investigación; y se caracterizan, según ChatGPT, por “mantener la tensión”, (…) “a través de la introducción de un enigma” (…) “y de giros inesperados” en el relato (…), y “en el que participan personajes ambiguos o con motivaciones ocultas”. A continuación, se presenta una sinopsis argumental con los hechos más relevantes que configuraron la intrincada trama, luego se harán acotaciones acerca de la estructura narrativa y las situaciones más relevantes de cada segmento, y algunas interpretaciones acerca de los acontecimientos y el sentido de la historia.
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El Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad Nacional de Colombia (UN), a través de artilugios clientelistas y matemáticos designa un rector de espaldas a su Comunidad Universitaria, y al Gobierno, quien manifestó que respetaría la consulta, lo que detona un paro estudiantil y que el Profesor que no ganó la rectoría se declare en desobediencia civil. El movimiento Estudiantil y la Ministra de Educación, quien preside el CSU, piden aclaraciones al acta, pero ese Consejo no las hace porque en dicho cónclave decidieron mayoritariamente que el voto fuera secreto por presuntas amenazas contra uno de sus consejeros. Un medio de comunicación revela que esa designación fue manipulada, y que varios de los Consejeros de ese CSU tienen jugosos negocios aprovechándose de los recursos de la UN. Después de semejante escándalo, la Representante Estudiantil que participó de esa designación presenta su renuncia.
Pasado casi un mes liberan el acta que no tiene las aclaraciones suficientes, pero queda claro que el Representante Profesoral y la Representante Estudiantil traicionaron a sus representados. Mientras tanto, todas las sedes de la UN se debaten entre la incertidumbre y la indignación. La Rectora saliente renuncia a la UN y el Rector designado, ante la negativa de la Ministra de Educación de realizar el acto de posesión, se auto-posesiona en una notaría amparado en una ley de principios del siglo XX; manifiesta que su posesión es legal, que sólo atenderá lo que diga el Consejo de Estado, y pide al Gobierno y/o al Ministerio de Defensa que militarice la UN, advirtiendo la revuelta de los estudiantes. Un estudiante acompañado de otros dos testigos se auto-posesiona de la misma manera en la misma notaría como Rector de la UN.
Al Representante del CESU -Consejo Nacional de Educación Superior, uno de los ocho consejeros del CSU, se le cumple su periodo e inmediatamente designan a otro que llega a equilibrar la balanza; quedan entonces cuatro a cuatro, cuatro afines al Rector designado irregularmente y cuatro que no reconocen la legalidad y legitimidad de esa designación. Los defensores del Rector auto-posesionado rompen el quórum varias veces en las sesiones del CSU, por lo cual el Gobierno encarga a un Ministro ad-hoc, quien ordena sin éxito, a quienes han saboteado las reuniones rompiendo el quórum, a que designen un rector encargado mientras se aclaran la cosas. Demandas de un lado y del otro van y vienen mientras los Estudiantes siguen en paro y en asambleas, y algunos Profesores se organizan en claustros autoconvocados para discutir la crisis generada por esa designación.
Algunos Medios de Comunicación privados intentan deliberadamente responsabilizar al Gobierno de la crisis de la UN haciendo eco de las declaraciones de los Consejeros cuestionados. El Movimiento Estudiantil logra ir al Congreso de la República para hablar de la crisis generada en la UN por la designación del Rector auto-posesionado a quien no reconocen; de igual forma, varias Facultades no reconocen la posesión de hecho de ese Rector y convocan a una reunión ampliada de profesores de todas las sedes del País, quienes asisten extraordinaria y masivamente. El Rector no posesionado formalmente hace comunicaciones “oficiales”, posesiona personal Académico-administrativo, y da directrices a la Comunidad Universitaria; mientras que, el Partido de Derecha y de oposición al Gobierno llama a control político a la Ministra de Educación por la crisis en la UN. Por su parte, el Movimiento Estudiantil logra designar una nueva representación que sí les represente y garantice el quórum en el CSU, para que pueda corregir la designación irregular anterior y elegir al Rector, por el que las mayorías de profesores, estudiantes y egresados votaron en la consulta.
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A partir de esta sinopsis argumental compuesta de cuatro párrafos se estructurará este análisis alternativo de los hechos acaecidos en la Universidad Nacional de Colombia (UN) por la elección de su rector 2024-2027, que desconcertaron y desbordaron las mentes más brillantes y positivistas de esta comunidad académica. Los hechos, sea cual sea el ámbito, científico o jurídico por ejemplo, no son infalibles o unívocos, mucho menos aquellos que se dan en el campo social y político de una universidad tan grande e importante. Percibimos de cierta manera de acuerdo con lo que creemos, reorganizamos o reescribimos ese (sistema) mundo a través de un relato (o discurso), de tal manera que podamos aprehender o significar sus tramas. Cuando la realidad es percibida lo es de determinada forma, escribió Víctor Turner, narrativa. ¿De qué tratará entonces este thriller? Vamos a ver…
Es necesario recordar antes de empezar que, la estructura narrativa básica y cuasi universal fue planteada por el mismísimo Aristóteles, esto es: introducción, nudo y desenlace; en el cine la estructura del mismo modo la componen tres actos: planteamiento, confrontación y resolución. En nuestra sinopsis, el primer párrafo corresponde al primer acto, el segundo y tercer párrafo corresponde al segundo acto, y el cuarto párrafo corresponde al tercer acto.
- Primer Acto. Planteamiento
En el primer acto se debe presentar al personaje principal, mostramos su dimensión profesional (¿un eminente profesor de la mejor universidad del país?), y luego, su dimensión social y psicológica; lo ideal sería mostrar antes la dimensión personal e íntima, las cuales permiten una identificación más efectiva con nuestros personajes, pero en este caso no se tendrá muy en cuenta por tratarse de servidores públicos, no de la rama política sino académica, por lo cual, suponemos, cándidamente (o de buena fe) que no se trata de una campaña política en la que “todo vale” o en la que “el fin justifica los medios”, sino un trámite profesional y transparente de alto nivel académico en el que se designa el rector de una prestigiosa universidad pública.
Definimos cuáles son las motivaciones de nuestro personaje principal, qué le gusta, y cuál es ese deseo que perseguirá durante el tiempo del relato. En este caso, evidentemente nuestro personaje desea ocupar el cargo más importante de la UN, para lo cual habría que convencer preferiblemente al CSU en vez de a la Comunidad Universitaria, en tanto que la elección en la UN no es democrática sino (supuestamente) “meritocrática”. Definido esto, debemos entonces aclarar que hay algo o alguien que se opone a que nuestro personaje cumpla su deseo, un villano o un archienemigo, o incluso el mismo Tiempo, que no le es favorable, un impasse o un escollo provocado por el mismo “Héroe” que hace que el Hado sea funesto para él.
Entonces ¿Quién es el personaje principal de esta historia? Hasta aquí todo parecía indicar que era alguno de los profesores en la disputa por la rectoría, el preferido de la Comunidad Académica o el preferido del CSU, porque no podría ser la UN en tanto que es una entidad abstracta, impersonal, y si se hiciera una película, ésta acaso podría ser un documental, no una película argumental del género thriller que es lo más parecido a lo acontecido en la UN.
Hay un hecho anterior a la primera designación del Rector que debemos tener en cuenta antes de iniciar propiamente con nuestra historia, esto es, los Estudiantes preguntan al Presidente de la República el 11 de marzo, días antes del cónclave del CSU el 21 de marzo, que si él respetaría la consulta universitaria, que se realizaría el día siguiente 12 de marzo, y este respondió que sí lo haría. Con semejante noticia los estudiantes, egresados y gran parte de los profesores cantaron victoria, puesto que si tenían el voto del Gobierno representado en la Ministra de Educación y dos de sus delegadas, más los votos del Representante Profesoral y la Representante Estudiantil, el Profesor ganador de la consulta sería el Rector con cinco votos a favor contra tres de alguno de los otros Candidatos.
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Ahora sí, el Primer Acto de esta historia está conformado por la primera designación del Rector el 21 de marzo, con todas las sorpresas y secretos que le rodearon: la correspondiente reacción del Movimiento Estudiantil que se declararó en paro, la decisión del Profesor más votado de declararse en desobediencia civil, y la ocultación del acta y el secretismo impuesto acerca de lo que pasó en esa sesión del CSU. Con todo, dos hechos concretos en la designación de ese rector nos permiten ubicar esta historia dentro del género thriller, a saber, 1. La reunión secreta el 19 de marzo, previa a la designación del 21 de marzo, en la que acordaron, cinco de los ocho consejeros, el método de votación para elegir a un candidato diferente al que ganó la consulta, y 2. La traición de la Representante Estudiantil y el Representante Profesoral a sus representados, votando en la segunda ronda por un candidato diferente al que querían la mayoría de la comunidad académica.
La introducción del enigma en esta historia se plantea desde el principio a través del cambio del método de votación que fue definido en una reunión previa, y luego en el cambio de voto de La Representantes Estudiantil y el Representante Profesoral, quienes habían manifestado que votarían por quien ganara la consulta, y no lo hicieron, es decir, traicionaron a la Comunidad Universitaria y le dieron un portazo al resto de democracia que existe en la UN. Con razón la Representante Estudiantil no aguantó la presión del Movimiento Estudiantil y renunció el 24 de marzo (y no es que no haya aguantado por el matoneo -que por supuesto no hace falta, mucho menos en un contexto universitario- sino por ese resto de conciencia de la estudiante que prefirió hacerse a un lado) Contrasta con el carácter del Representante Profesoral que, a pesar de la carta firmada por más de 800 profesores que pedían su renuncia, nunca se le ocurrió siquiera considerarlo. El cinismo de ese Representante que no ofrece ninguna explicación ni mucho menos disculpas a la mayoría de profesores a los que traicionó, y la falta de empatía con los estudiantes, definen muy claramente el carácter de un antagonista en este thriller.
En estos dos casos de la representación estudiantil y profesoral comprobamos lo que apuntábamos en el primer párrafo de este texto, que una de las características del thriller es la participación de personajes ambiguos. ¿Por qué este par de representantes no votaron por quien dijeron iban a votar y por quien apoyaban las mayorías en la comunidad universitaria? Supongamos que intentamos aclarar esa ambigüedad y decimos: porque en la UN no se gobierna democráticamente y por eso los representantes pueden hacer lo que quieran pues para eso los eligieron. Semejante frase podrá ser verosímil en la construcción de un relato cinematográfico, pero NO en la construcción de la realidad de la Universidad Pública más importante de la Nación, y que (se supone) hace parte de un Estado social de derecho más o menos democrático.
Por supuesto que la ambigüedad es una cualidad en las buenas obras de arte, y en las películas, entre más logrado el villano, mejor; pero aquí no estamos tratando solamente con la ficción. La posición más o menos ambigua e incoherente al principio y luego más activa y estratégica de los dos Representantes supone su participación dentro de una organización y un plan diferente al que representan, o sea, a una política solapada y paralela, que se ha ocupado de ir sustituyendo la regular democracia representativa que se aplica en la UN, a través, por ejemplo, de la defensa de la manida “autonomía universitaria” a la que suelen referirse demagógicamente sus directivas.
El argumento para no tener en cuenta la consulta es harto conocido, a saber, que la consulta no es vinculante y que la UN no es (al menos en esta instancia) democrática, sino meritocrática, como ha afirmado un famoso ex Rector que también hizo parte de ese CSU, y quien ha puesto el caso hipotético de la sustentación de tesis de un estudiante cuyos (200) compañeros le aplauden, pero cuyos (3) profesores jurados niegan su aprobación. El argumento retórico es plausible, pero no suficiente, pues le falta una parte, justamente la que debería ser más importante en la UN: la justificación y/o explicación de los jurados de por qué esa tesis no puede ser aprobada; justificación y/o explicación moral y académicamente insuficiente en este caso en el que deliberadamente sacaron de la contienda al candidato que preferían las mayorías de la Comunidad Universitaria.
- Segundo Acto. Confrontación
Antes de ir al segundo acto es importante señalar que dos hechos concretos cambian el rumbo de esta historia, a saber, la publicación hecha por una revista el 24 de marzo que revela la manipulación en la metodología para designar el Rector y los negocios de algunos de los Consejeros del CSU donde incluyen a la Rectora saliente, y la renuncia de la Representante estudiantil, ese mismo día (24 de marzo), que si bien se apartó sin dar suficientes explicaciones al Estamento Estudiantil, despejó el camino para que aquel eligiera una nueva representación. Alguno de estos dos hechos funciona en esta historia como el primer punto de giro (así se conoce en la escritura de guion), situación a través de la cual el relato cambia de rumbo e inician la peripecias del “Héroe”, que en este punto se lo disputan el Rector designado de forma discutible, y el Estamento Estudiantil, que tiene la posibilidad de recuperar la representación perdida a través de una nueva elección que efectivamente represente sus maneras de pensar y soñar la UN.
En el segundo acto, o sea, el nudo o la confrontación, al personaje principal se le presentan una serie de obstáculos que necesariamente debe enfrentar si quiere seguir adelante con el fin que busca: la legalidad y legitimidad de una designación como Rector o la revocatoria de una designación arbitraria y contraria a las voluntades de la Comunidad Universitaria.
En nuestra historia los obstáculos para el Estamento Estudiantil (suponiendo que este es nuestro personaje principal) son varios: la retención por casi un mes, por parte de la secretaría del CSU, del acta de designación de Rector para saber qué pasó a ciencia cierta ahí; la apatía de gran parte del profesorado al que le cuesta muchísimo reunirse para tomar una posición; y por supuesto los dramas personales y familiares de cada estudiante. Por su lado, los obstáculos para el Rector designado (suponiendo que este es nuestro personaje principal) son: el paro estudiantil y el bloqueo de varios edificios de la UN, entre ellos el edificio administrativo; y que el Ministerio de Educación pide a la UN aclaraciones al acta de designación, y otras relacionadas con malos manejos administrativos -siendo la sede Tumaco el caso más visible-, de lo contrario no habría posesión formal en la fecha establecida.
La Rectora saliente renuncia subrepticiamente el 30 de abril, dejando el camino libre para que el Rector designado, con el argumento de que la UN iba a quedar acéfala, fuera a auto-posesionarse en una notaría el 02 de mayo. El Movimiento Estudiantil reacciona enfrentándose a la policía en las afueras de la UN, en tanto que el nuevo Rector auto-posesionado de hecho pide al Gobierno y al Ministerio de Defensa que militarice la UN. En medio de la revuelta, del Movimiento Estudiantil surge un grupo de tres estudiantes que van a posesionar a uno de ellos (ese mismo día 02 de mayo) como Rector de la UN, del mismo modo que lo hiciera el “espurio rector” (así le llamaron varios Profesores de Ciencias Políticas).
¿No podía la rectora saliente esperar unos días más a que las cosas se calmaran para posesionar a su sucesor? Y otra pregunta clave que, aunque ingenua, es necesaria en tanto que inserta un nuevo enigma a la historia ¿Sabía esta Exrectora que su sucesor se auto-posesionaría en una notaría? Como sea, esas dos jugadas que, por supuesto guardan cierta relación, parece que no pertenecieran a la misma furtiva y suspicaz estrategia del plan inicial, sino más bien a una medida desesperada. El amor que la Exrectora decía sentir por la UN se pone en duda al marcharse sin importarle mucho la crisis en la que dejaba a su Comunidad Universitaria, y la autonomía que el espurio Rector decía respetar, la amenazó llevando el conflicto fuera de la UN, auto-posesionándose en una notaría, luego pidiendo que el gobierno militarizara el campus, y afirmando tajantemente que su designación y auto-posesión sólo podía ser juzgada por el Consejo de Estado.
Si en un juego sus jugadores no conocen todas las reglas, entonces este juego está en riesgo de ser manipulado en beneficio de quienes imponen o cambian las reglas. Algo semejante pasó en la UN con el cambio de metodología para la designación de su Rector y la laxitud del CSU con esa auto-posesión. Una cosa son las jugadas en la teoría y otra muy distinta en la práctica, a propósito del famoso método Borda, Jean-Charles, de 1770, cuya aplicación pudo haber sido muy eficaz en célebres Universidades del mundo para elegir a sus rectores, pero en esta ocasión en la que se produjo esta historia, la aplicación fue equivocada, la crisis provocada es prueba de ello. En este caso no se tuvo en cuenta las mayorías de la Comunidad Universitaria, es decir, no se tuvieron en cuenta a todos los jugadores del juego, ni siquiera dentro del CSU, para designar y posesionar al nuevo Rector. Es irónico en todo caso, que en teoría ese Consejo haya sido flexible para cambiar el método de votación, pero en la práctica, una vez hecha esa jugada se haya vuelto radicalmente pragmático e inflexible para buscar una salida a la crisis generada por esa designación.
En el relato, a los jugadores se les llama actantes, de acuerdo con el modelo actancial de Greimas. Un jugador (un personaje para Greimas, y en general, en lo narrativo) desea algo, un objeto (honor, un ser amado, dinero, poder, etc.) y actúa en busca de la obtención de ese objeto del deseo, el cual, a su vez, beneficia a alguien, puede ser al mismo jugador, la familia, sus amigos, su gremio, su consejo, su comunidad, etc. El relato escribió Barthes “es transhistórico, transcultural, está allí como la vida”. En nuestra historia, si el destinatario es la Comunidad Universitaria, el sujeto de la acción debería dirigirse hacia ella y no en contra de ella ni del gobierno (que desde el principio estuvo del lado de quien ganara la consulta), siendo que en el pasado el CSU siempre escogió su rector con el visto bueno del gobierno de turno y, la mayoría de las veces, a espaladas de su Comunidad Universitaria.
Ahora bien, si hay un destinatario, es obvio que tiene que haber un destinador: Dios, el Logos, un Discurso (una ideología o doctrina, por ejemplo, el desarrollo sostenible con todo y sus ODS), el Oráculo, la Ciencia, el Saber, el Poder, la Libertad, la Democracia, la Universidad, etc., motivo por el cual, a través de un personaje (el sujeto de la acción que es como una especie de vehículo o autómata) busca unos objetivos específicos. Cuando los personajes no actúan de acuerdo ese sistema global de acciones o signos, podríamos decir que es un personaje inverosímil e incoherente, o simplemente, que es un personaje equivocado, en tanto que no es eficaz en la ejecución de sus acciones dentro del contexto o el relato, es decir, no deja que la acción se desarrolle y la historia avance.
En un thriller igual que en la comedia, la equivocación puede definir el carácter de los personajes pero también el rumbo de la historia; muchas veces se usa solo por la manía de darle giros a la historia, para que los espectadores no se aburran (pensando, como suele pasar en los filmes hollywoodenses) En la vida real es igual, depende de la persona, puede ser algo que pasa rápidamente, algo dramático que empuja a la persona a tomar decisiones radicales y heroicas, o algo ridículo o chistoso pero profundo, que puede cambiar incluso la forma de pensar y de asumir la vida. Equivocarse es de lo más humano y gracioso, a pesar de ello, le cuesta reconocerlo a la mayoría de las personas, sobre todo a científicos o profesores y a los políticos, cuya autoridad no les permite semejante honestidad; a los primeros, porque pone en cuestión su credibilidad, y a los segundos, porque les deja en desventaja ante sus adversarios.
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Volviendo a nuestra historia, es evidente que el CSU que planificó de forma clandestina un nuevo método de votación para elegir al nuevo rector de la UN, dentro de sus objetivos estaba seguramente el de mantener el statu quo, unos puestos o en general una posición, a través del despliegue de una serie recursos burocráticos, tecnocráticos y retóricos. De eso se trata precisamente la política. No obstante, sea cual sea la retórica, cuantas más artimañas y fuerza se ejerce(n) para convencer al otro, tanto más equivocada puede resultar, puesto que reduce el diálogo y la escucha, y por tanto, en vez de expandir el pensamiento, lo coarta o lo limita en prejuicios: un proyecto, un paradigma, una epistemología, una ideología, etc.
Hay un imaginario social establecido por la mayoría de instituciones y medios de comunicación, a saber, el de la Ciencia (así con “C” mayúscula); casi todas las disciplinas aspiran a ser una ciencia (si hasta la estética, la administración, la comunicación), en tanto que es ella la llamada a decir la verdad sobre las cosas: una pastilla para el dolor de cabeza, un shampoo, una bebida energizante, un cuadro del Renacimiento, un dispositivo electrónico, un producto de televentas, un CSU, etc., solo puede ser validado a través de una técnica, una metodología y/o un modelo de explicación empíricamente sustentado, que es lo que valida su autoridad, pero que a la postre, resulta siendo una teoría más. Por cierto, Federico Nietzsche (a quien hoy seguramente llamarían negacionista y hasta oscurantista), muy posterior a Borda, escribió en uno de sus primeros libros que, la ciencia es una ilusión que olvidamos que lo es, y que también tiene sus dogmas…
En nuestra historia, el hecho de que la rectoría haya sido ocupada por más de 20 años por las facultades de Ingeniería, confirma, de cierta manera, ese imaginario según el cual todo aquello que proviene de la ciencia es legítimo y conveniente. Y por eso es tan significativo que fuera justamente la Facultad de Ciencias Humanas de la UN la que haya interpelado más radicalmente la designación del nuevo Ingeniero-Rector auto-posesionado.
Entonces, lo dramático en esta historia no se da únicamente en el terreno áspero de las acciones, los espacios, los movimientos, los giros, etc., sino en el terreno mismo del pensamiento, que, por cierto, era para los griegos uno de los siete elementos que componían el relato trágico. El pensamiento es más o menos la moraleja o el mensaje, en todo caso una premisa que subyace en la historia, algo que al final queda (para rememorar), un vacío para llenar, un túnel que atravesar. El pensamiento es lo que le falta a toda esa serie de acciones y de giros del thriller (y de la misma ciencia) y lo que le sobra al drama (y a la filosofía).
Es famosa la fórmula en la narración entre la intriga y el personaje o plot vs character, o sea, entre más intriga y más giros, más personajes clichés o estereotipados, y entre más character, menos acción. En nuestra historia, la serie de reuniones fallidas del CSU en las que deliberadamente rompían el quórum para no discutir ni buscar soluciones, e incluso, la consecuente reacción del Gobierno de nombrar un Ministro de Educación ad-hoc para que intentara superar la crisis, y el montón de demandas que devinieron de lado y lado, nos llevaron al punto más álgido (intrigante y truculento) de la confrontación, que, en la práctica, fue (y sigue siendo) una crisis (y un drama) real entre dos visiones y/o modelos de Universidad.
Una de esas visiones concibe al estudiante como un receptor pasivo que aprende lo que la Universidad le ofrece y hace lo que el mercado laboral requiere, y como un cliente que no tiene la razón (porque de tenerla hubiera sido escuchado por la UN con mayor disposición); y otra, que concibe al estudiante como un receptor activo, crítico y creativo, y como un sujeto de derechos que tiene voz y voto, y puede ser propositivo y productivo. Dicho de otra forma, una visión se inclina más a la perspectiva privada y la otra a la iniciativa pública, que no son irreconciliables obviamente, pero que la UN no ha podido (o querido), encontrar una equivalencia que garantice la calidad académica a sus estudiantes, y al mismo tiempo, la equidad y dignidad laboral a muchos de sus trabajadores, administrativos y docentes “ocasionales”. Con todo, la crisis generada ha venido a descubrir o confirmar, además, que la UN participa a ultranza de lógicas propias de la doctrina neoliberal, al menos, en lo que respecta al ascenso de la precarización y auto-explotación laboral dentro de sus campus.
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El segundo giro de esta historia se da cuando el Rector designado polémicamente por el CSU se va a auto-posesionar en una notaría, de facto, desconociendo la autonomía universitaria y detonando una serie de hechos que devinieron en un caos aún mayor. Por el lado del Movimiento Estudiantil, como un acto reflejo caricaturesco, un Estudiante acompañado de dos testigos también estudiantes, se posesionó como Rector en la misma notaría y el mismo día 02 de mayo, que lo hiciera el interpuesto-designado por el CSU y auto-posesionado nuevo Ingeniero-Rector.
En este giro se detona el desenlace de la historia, que, en este caso, se debate claramente entre la legalidad y la ilegitimidad (o no reconocimiento) de una rectoría en la UN, cuyo Rector auto-posesionado aparentemente le bastó con que la supuesta mayoría del CSU lo designara, so pena de que la mayoría de la Comunidad Universitaria no lo reconocía. Si uno de los argumentos para elegir al rector, de acuerdo a la tal teoría de juegos de Borda (del siglo XVIII) era que elegirían a un candidato que generara menos rechazo, en esto también resultó equivocado ese CSU, porque lo que generó fue un mayor rechazo en la Comunidad Universitaria activa (de la pasiva no podemos decir casi nada pues podrían estar de un lado o del otro, no se sabe) Si el poder no requiriera algo de empatía no serían necesarias la buena oratoria, el carisma, el populismo, y los medios de comunicación, sino que se ejercería por la fuerza o por la necesidad consuetudinaria de mantener las cosas como están, según la “tradición” y las “buenas costumbres”.
- Tercer Acto. Resolución
El tercer acto es un ajuste de cuentas donde se van resolviendo los enigmas y descubriendo las identidades reales de los personajes, el personaje principal se enfrenta a su antagonista precedido habitualmente de una persecución y consigue por fin una meta, el caos mengua y el orden empieza a restablecerse.
Varias facultades de la UN y grupos de profesores se declaran en Claustros autoconvocados para tratar el tema de la crisis de la UN. El Movimiento Estudiantil agencia una audiencia pública en el Congreso de la República que se realiza el 11 de abril, para tratar el tema de la crisis en la UN, los consabidos problemas de financiación y las denuncias de los malos manejos de los recursos para la construcción de la sede Tumaco. Más tarde, logra por fin, el 27 de mayo, elegir una nueva representación que les representara realmente y pudiera desbloquear el CSU. Al mismo tiempo, en la Facultad de Ciencias Humanas se reúnen Profesores de todas las sedes de la UN, los días 29 y 30 de mayo, en un excepcional y masivo Encuentro Nacional, en el que abordaron la crisis y se pensaron el futuro de la UN.
Prácticamente la crisis generada desveló los múltiples malestares de la Comunidad Universitaria y otras tantas falencias institucionales, por ejemplo, las relacionadas con las ultrajadas autonomía y democracia universitaria, que de no ser por esta crisis no hubieran sido tan evidentes sus contradicciones; otras relacionadas con el deteriorado tejido social de la UN, sobre todo en el Estamento Profesoral, organizado en una especie de sistema de castas, tan estratificado (y meritocrático como repitió hasta la saciedad su Representante profesoral) que ha generado increíbles desavenencias y brechas, entre el Estamento Profesoral o académico-administrativo y los Estamentos Administrativo y Estudiantil; y finalmente las relacionadas con la precarización e inequidad con los Docentes no vinculados a la planta docente, quienes han aportado al crecimiento de la cobertura y calidad académica en la UN, a menudo en detrimento de sus derechos laborales, su dignidad profesional, e incluso, de su salud mental.
Como en muchos thrillers, los medios de comunicación desempeñaron un papel importante para sembrar información, y efectuar y marcar los giros acostumbrados en las historias de este género cinematográfico. La esfera de la comunicación por supuesto fue otro campo de batalla, adicional a las que se libraron (y se seguirán librando) en el terreno administrativo, político, y jurídico. Los medios de comunicación privados y hegemónicos también tomaron partido y ayudaron a polarizar y enrarecer aún más el ambiente, de tal manera que, incluso, el partido de derecha del país se puso (obviamente NO del lado del Rector ganador de la consulta, los estudiantes, los egresados, los sindicatos y los profesores que demandaron la elección irregular sino) del lado del círculo que quería permanecer en el poder para mantener ciertos privilegios y negocios.
La función de los medios en el cine y en la vida real no son muy diferentes, en el cine informa a los personajes o a los espectadores acerca de lo que está pasando en la historia; el guionista, el realizador y montajista cuentan una historia para conmover o conmocionar al público y para llenar las salas de cine. De forma semejante sucede en los medios de comunicación, el dueño del medio, la línea editorial, el editor y el periodista, seleccionan los sucesos o acontecimientos y cuentan sus historias de acuerdo con unos intereses y alcances particulares. Ese cuarto poder que son los medios de comunicación (aquí entran también las redes sociales) suelen ser instrumentalizados por el poder político, pero los medios también instrumentalizan ese poder político, a veces parece incluso que lo chantajea, disuadiendo y coartando la opinión pública, en beneficio del interés privado (y el poder económico) y en detrimento de lo público y de la misma sociedad. Divide et impera parece ser su lema, ya no parecen de comunicación social sino de disociación social, ya no buscan la verdad sino que la confunden y la ocultan.
La diferencia entre el cineasta frente al periodista está en que el primero manipula unos sucesos para construir una trama (una película), a través de la cual expresa una verdad (un discurso, una ideología), más o menos estable y duradera; en tanto que el segundo manipula unos hechos para construir una trama (un acontecimiento o una matriz de opinión), a través de la cual representa una verdad (un discurso, una ideología) también más o menos estable y duradera. En cada caso hay, la mayoría de las veces, propaganda (de un imaginario social instituyente, una ideología, un modelo, un mercado, un dispositivo tecnológico), y suelen considerar a sus espectadores o a su público como entes pasivos a los que hay que sobre-estimular y explicarles todo para que no piensen y se mantengan distraídos (como se comportan precisamente los espectadores de Hollywood)
Volviendo a nuestra historia, el Rector auto-posesionado y No nombrado oficialmente en su cargo, posesiona a algunas directivas académico-administrativas y administrativas, usa los medios de comunicación oficiales de la UN y da directrices a la Comunidad Universitaria cuya mayoría no lo reconoce. Mientras tanto, el partido de derecha del país convoca a la Ministra de Educación para que se presente en el Congreso el 29 de mayo a Control político, por la supuesta intervención del Gobierno a la autonomía universitaria. Dicho partido, al que no le ha preocupado nunca la educación pública, se puso del lado obviamente de quienes estaban en contra de la Comunidad Universitaria y en contra del Gobierno. Por lo demás, sincronizarse con el partido que exalta la iniciativa privada, la privatización, la precarización laboral y la desigualdad, en serio, parece inexplicable e incoherente, pero es real: hay quienes se benefician de lo público y gozan de sus privilegios, y al mismo tiempo lo deslegitiman y lo estigmatizan.
Si el desenlace es una vuelta al orden, en esta historia ese reajuste sería el regreso a la normalidad académica, que era lo que quería el Rector auto-posesionado y gran parte del profesorado pasivo, pero como esta película no tiene un happy end (porque no es una producción hollywoodense, por lo tanto no tiene un final cerrado sino abierto, y porque la historia no acaba sino que continua), el desenlace fue otro, por cierto muy predecible, la corrección de un trámite administrativo mal hecho y la designación el 06 de junio del Rector que ganó en la consulta a la Comunidad Universitaria, y la posterior instalación de Mesas de Diálogo que debería devenir en un restablecimiento y cuidado del tejido social de la UN, y de su autonomía y sus dinámicas democráticas.
Epílogo
En un thriller está claramente definido quién es el protagonista, cual es el crimen y el enigma, quién es el antagonista, cuál es el conflicto, y cómo termina; esta historia inició cuando los estudiantes le preguntaron al Presidente si iba a respetar la consulta a la Comunidad Universitaria y este dijo que sí, y termina cuando el Estamento Estudiantil posesiona una nueva representación para que corrigiera la equivocación de la anterior representante, y de paso lograra desbloquear al CSU, que de repente se había vuelto inoperante. Así que, si aceptamos que esta historia en efecto parece un thriller (por aquello de que hubo un crimen, varios enigmas, personajes ambiguos, etc.), el Movimiento Estudiantil entonces es su personaje principal, la comunidad estudiantil, por la cual la UN, y cualquier institución educativa, tiene sentido y futuro.
Por lo demás, la confrontación no era únicamente entre dos candidatos a la rectoría, dos élites académicas o dos posiciones políticas distintas, sino, de la misma UN contra sus propias contradicciones y ambivalencias. Así que, sea quien sea que represente el papel de protagonista o antagonista (en tanto que cada quién se identifica como quiera), lo más sano y académicamente responsable sería reconocer que hay una especie de disociación intestina, provocada por la falta de diálogo, democracia, equidad y bienestar, al interior de la UN. Un thriller también es un drama más o menos realista, aunque tenga situaciones y giros tan inesperados y extravagantes como los que vivimos en esta última crisis de la UN.
Lo interesante de una historia en la literatura o en el cine consiste en que sus lectores o espectadores puedan quedarse con algo, una imagen o situación, una palabra o un pensamiento, algo que detone un cambio por más mínimo que sea, pero que nos permita volver más humanos a casa. Esta historia de la UN es difícil de contar porque la compone una cantidad incontable de individualidades anónimas, una comunidad universitaria, un pueblo brillante y potente, y a la vez un público activo (no fácil y cándido como el hollywoodiano), crítico e inteligente, que quiere ser parte de la construcción de su propia historia, del cambio de época y de paradigma que está viviendo la Universidad en estos tiempos aciagos (más o menos oscurantistas de las IAs).
ESTA HISTORIA
CONTINUARÁ…


Excelente que se divulguen los hechos tal y como ocurrieron. Pues este es un golpe certero a la desinformación. Muchas gracias
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